6 Razones por las cuales los Cristianos debemos rechazar el Feminismo

Muchos cristianos, al imaginarse a las feministas, ven mujeres gritando en barricadas vomitando odio contra todo lo que sea masculino. Su imaginación se inspira en imágenes de protestas de los años 60, 70 y 80, cuando las mujeres exigían libertad, independencia y autonomía. Es cierto que las feministas pertenecen a los movimientos progresistas de nuestra cultura. El feminismo se menciona a menudo junto con el radicalismo y el socialismo. Libertad de las Mujeres, como se llama el amplio movimiento, consiste en cambiar el orden social y exigir cambios en la sociedad que tengan consecuencias de largo alcance.

El feminismo es un movimiento que comenzó a principios del siglo XX como un llamado de las mujeres a ser escuchadas y tratadas como iguales en una sociedad dominada por hombres. El feminismo llama a esto el patriarcado (de la palabra patriarca). Los hombres han estado a cargo desde el principio y estipulado los límites dentro de los cuales las mujeres pueden operar. El lugar de los hombres está en público, mientras que las mujeres se supone que deben quedarse en casa. Los hombres se ocupan de los asuntos públicos, las mujeres de los domésticos. Los hombres lideran, las mujeres siguen. Las feministas dicen que esto es malo y que las mujeres necesitan tener igualdad de oportunidades e igualdad de acceso a puestos de trabajo, dinero y posiciones de liderazgo.

Probablemente no es de extrañar que para un buen número de cristianos, el feminismo represente un gran peligro. Valores cristianos largamente estimados están siendo subvertidos en nombre del progreso y la libertad, mientras que Dios, que es el fundamento percibido de estos valores, a menudo es burlado como producto y reliquia del patriarcado, el mundo dominado por los hombres. Tal movimiento no puede ser sino un gran peligro para la causa cristiana.

Así, los cristianos tienen buenas razones para llegar a los argumentos de por qué el feminismo necesita ser resistido en el nombre del Dios de la Biblia. En este artículo describiremos brevemente cuáles son estos argumentos.

1. El feminismo está arraigado a movimientos muy anti Cristianos
El feminismo tiene un ancestro muy malo, según algunos. Es visto como un movimiento que quiere subvertir todo el orden social. Protesta contra los gobiernos de las naciones occidentales para desencadenar una revolución. La Biblia nos dice que debemos obedecer al gobierno y a los que mantienen el orden en nuestra nación. Muchos cristianos creen que el feminismo está vinculado con movimientos radicales y revolucionarios que no tienen nada que ver con el cristianismo y no tienen respeto por la Biblia. Lo vinculan a otros movimientos como el marxismo, el humanismo, y lo ven como parte de la descristianización de nuestra cultura occidental.

2. El feminismo no es Bíblico
Además, el feminismo no es bíblico. El término “no bíblico” es un término amplio que cubre varios aspectos del feminismo que se consideran erróneos. Se podría señalar, por ejemplo, el carácter revolucionario del movimiento feminista que antes mencionamos. Pero “no bíblico” también se aplica a toda la noción de cómo las mujeres y los hombres deben relacionarse entre sí de acuerdo con la Palabra de Dios. Esto necesitamos explicar un poco más.

Muchos cristianos conservadores ven la Biblia no sólo como descriptiva (es decir, nos viene de un cierto contexto histórico y cultural que simplemente se asume) sino también y sobre todo como prescriptiva (es decir, muchos aspectos de las culturas que forman el contexto de las narraciones bíblicas son tomadas como normativos). Especialmente, cuando Dios es oído hablar en el texto bíblico, todo lo que Dios dice es tomado como extremadamente importante para ordenar y normalizar la sociedad humana y la conducta social.

3. El feminismo va contra el orden creado por Dios
Así que cuando Dios crea a Eva como ayuda idónea a Adán (Génesis 2:20), muchos creyentes ven esto como una indicación de subordinación de la mujer hacia el hombre. Esta interpretación es ayudada por el hecho de que después de la caída, Adán es visto como dominando a Eva (Génesis 3:16). Cuando las sociedades humanas entran en existencia en el texto bíblico y Dios llama a Abraham para ser un pueblo elegido entre las naciones, nadie se sorprende de que los hombres tomen la iniciativa y las mujeres sirvan y sigan.

La idea, entonces, de que las mujeres son iguales a los hombres se ve como un intento impío de subvertir el orden de Dios para la creación. De la forma en que suceden las cosas en la Biblia, así es como deberían ser. Muchos maestros evangélicos de la Biblia apuntarán con facilidad al hecho de que este orden se mantiene en el Nuevo Testamento. Después de todo, Pablo no cree que las mujeres deban enseñar en la iglesia (1 Corintios 14:34) y sostiene que el hombre es la cabeza de la mujer (1 Corintios 3). Piensa que las mujeres serán salvadas por modestia y por producir descendencia (1 Timoteo 2:15).

4. El feminismo es equivalente a la idolatría de Jezabel
En lugar de permitir a las mujeres co-pastorear en la iglesia y tratarlas como compañeros iguales en el ministerio y la comunidad, muchos cristianos están muertos de miedo de hacerlo y mantienen a la mujer fuera de este servicio. Temen que de esta manera estarían cediendo a la idolatría de Jezabel. ¿Acaso fue esta mujer la que ordenaba al rey Acab del Antiguo Testamento y lo condujo a la idolatría? No es por nada que el libro de Apocalipsis contiene una advertencia contra la idolatría de Jezabel, la mujer que lleva a la gente de Dios hacia la idolatría.

5. El feminismo quiere que creamos en un Dios femenino
El feminismo no se compone de un solo grupo. Es un movimiento muy diverso. Sin embargo, el hecho de que algunas feministas en su lucha contra el patriarcado también han cuestionado el pronombre masculino (El) para Dios, hace que muchos cristianos se estremescan. Para muchos cristianos, tal subversión de los relatos bíblicos de Dios y Cristo simplemente va demasiado lejos.

6. La mayoría de las feministas apoyan el aborto
Debido a que el feminismo aboga por la independencia de las mujeres, todo lo que está en el camino de su independencia se considera problemático. Si una mujer queda embarazada, la opinión dominante en nuestra cultura es que debe cuidar a su hijo. Por lo tanto, el embarazo es visto como un obstáculo potencial a la libertad de una mujer. Si el aborto es la única manera en que una mujer puede recuperar su autonomía, lo llevan a cabo. No es de extrañar que muchos cristianos encuentren al feminismo horriblemente culpable en este sentido.

Fuente: Hello Christian