Conozca la poderosa lección de Jesús para el manejo de un conflicto

El liderazgo y algunas lecciones se aprenden de la manera mas difícil en la vida.

Por ejemplo hace poco publique sobre los atributos de un líder maduro. Un líder maduro aprendió a no responder inmediatamente con ira. Luego que el post se puso en marcha me entrevistaron acerca de eso para un podcast de liderazgo. Donde me preguntaron como me entere de esto.

La mayoría del tiempo usted responde airado y después termina lamentándose. Esto me ha pasado en varias ocasiones. Por estar encolerizado deje ir a un buen empleado. Y desde ahí lo he lamentando desde entonces.

Sin embargo, hace ya muchos años fui condenado por las Escrituras. (¿No se supone que es esto lo que la Escritura debe hacer?)
En ese momento en particular note algo en el pasaje que había leído muchas veces.

Vea si lo encuentra en este pasaje de Juan 2: 13-16:

“Jesús subió a Jerusalén porque la Pascua judía estaba cerca. En el templo encontró gente vendiendo bueyes, palomas y ovejas ademas habían cambistas sentados allí. Luego de hacer un látigo con cuerdas, Él saco a todo el mundo del complejo templo con sus bueyes y ovejas. También esparció las monedas de los cambistas y tiro las mesas. Y explico a los que vendían palomas: “Sacad todas estas cosas de aquí, ¡Dejen de convertir la casa de mi Padre en un mercado!”

¿Lo noto? ¿Se percato del poderoso principio de liderazgo acerca de responder con ira ?

¿Si? De ser así probablemente usted fue condenado demasiado.

Cambiaría la forma de tratar a la gente de su entorno en momentos conflictivos o tensos.

Si no lo entendió, léalo nuevamente. Esta vez el énfasis es mio.

“Jesús subió a Jerusalén porque la Pascua judía estaba cerca. En el templo encontró gente vendiendo bueyes, palomas y ovejas ademas habían cambistas sentados allí. Luego de hacer un látigo con cuerdas, Él saco a todo el mundo del complejo templo con sus bueyes y ovejas. También esparció las monedas de los cambistas y tiro las mesas. Y explico a los que vendían palomas: “Sacad todas estas cosas de aquí, ¡Dejen de convertir la casa de mi Padre en un mercado!”

¿Pudo entenderlo? Hizo un látigo. Antes de que Cristo limpiara el templo, Él hizo un látigo. Era un látigo artesanal.

¿ En algún momento usted hizo un látigo de cuerdas que fuera lo suficientemente fuerte para sacar a la gente empeñada en hacer dinero por medio de medios injustos?

Yo nunca hice uno en mi vida. No tengo ni la menor idea de cuanto tiempo le tomo hacer látigos en los días de Cristo, sin embargo no fue algo inmediato.

Había tiempo para pensar reflexionar y procesar. Ya es hora de hacer un plan. Es Hora de Orar.

En ese instante llego esa escena a mi cabeza de Cristo viendo todo lo que ocurría en el templo y volverse loco de ira no es lo mismo.
Me imagino a Jesús sentado en los escalones del templo, hablando con Dios. (La escritura recalca que Él no hizo absolutamente nada excepto lo que el Padre le dijo)

Probablemente el dialogo fue de esta forma:

Señor, ¿como quieres tu que responda ante esta situación?

Se encuentran en el templo, cambiando dinero. Se perfectamente lo que sientes en cuanto a esto. Ya que es tu casa. Y se supone que es una Casa de Oración.

¿Que hago? ¿Que tan grave debería tomar esto?

(Torcer el cuero un poco mas)

Señor, escribirán de esto por un largo tiempo. En dicha escena incluso podría aparecer en películas algún día.
Necesito que me ayudes a como responder.

No fue algo precipitado. No respondió por emoción

Por años en el liderazgo, me percate que Jesús despejo el templo y enfrento a muchos criticas y conflictos en mi. Algún día voy a hacer un látigo real y lo colgare en mi pared. Me tomare el tiempo de responder, pensar, procesar y desarrollar un plan. Todo esto en el espíritu de la oración.

En el proceso de ser calculador, metódico y estratégico, me he convertido en un mejor líder. Ya que esto me ayudo a responder mejor.
Otra cosa que descubrí. Es que a menudo, al hacer el látigo figurativo no tuve que utilizarlo. Porque aquí esta la lección de la vida real, en ocasiones durante el proceso llegue a entender que yo era el que estaba totalmente equivocado.

Cuando nos enfrentamos a los conflictos del liderazgo y de la vida en el momento que estas enojado, toma un momento para hacer el látigo. Y veras que en un instante cambio todo.