Estos son 8 Salmos para leer cuando la vida se llena de preocupaciones y temores

Es muy frecuente, es muy fácil deslizarse a una situación en el que su mente se consume con pensamientos ansiosos que lo dejan a uno consternado, con preocupaciones. Si te encuentras luchando con dicha preocupación, o te sientes ansioso internamente, los Salmos que figuran a continuación sin dudas te ayudaran a encontrar la paz.

Recuerde, la Biblia es un gran recurso para ayudarlo a volver a disfrutar de una perspectiva saludable de la vida. ¡Te recuerda que cuando eres débil, Él es fuerte! Entonces, en momentos de preocupación, miedo y ansiedad, preste atención al Señor para encontrar fortaleza y consuelo.

Los Salmos fueron escritos para todo tipo de personas, incluyendo aquellos que luchan contra la desesperación y la ansiedad, por lo que son perfectos para tratar de liberarse si se sienten de esta manera. Si buscas esperanza y aliento, ve a los Salmos. Son un recordatorio del amor constante de Dios por nosotros y el hecho de que, en nuestros momentos más oscuros cuando podemos estar perdidos o luchando con la ansiedad, Él está allí con nosotros.

“Diré de Jehová: él es mi refugio y mi fortaleza: mi Dios, en él confiaré” (Salmo 91: 2).
“El Señor es mi pastor, no desearé. Me hace recostarme en verdes pastos, me conduce junto a las aguas quietas, restaura mi alma, me guía por sendas de justicia por amor de su nombre”. Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte, no temeré al mal, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me consuelan “(Salmo 23: 1-4).

“Tú eres mi escondite, me guardarás de la angustia, me rodearás con cantos de liberación. Selah” (Salmo 32: 7).

“Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu contrito” (Salmo 34:18).

“Inclina tu oído hacia mí, líbrame rápidamente: sé tú mi roca fuerte, para que una casa de defensa me salve” (Salmo 31: 2).

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quien temeré? El Señor es la fuerza de mi vida; ¿de quién tendré miedo? Cuando los malvados, incluso mis enemigos y mis enemigos, vinieron sobre mí para comer mi carne, tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no temerá: aunque la guerra se alce contra mí, en esto estaré seguro “(Salmo 27: 1-3).

“A qué hora tengo miedo, confiaré en ti” (Salmo 56: 3).

“Escucha mi clamor, oh Dios, atiende a mi oración. Desde el fin de la tierra, clamaré a Ti, cuando mi corazón se desborde: llévame a la roca que es más alta que yo. Porque has sido refugio para yo y una torre fuerte del enemigo “(Salmo 61: 1-3).

“En la multitud de mis pensamientos, en mí tus consolaciones deleitan mi alma” (Salmo 94:19).

Fuente : Christian Post